En 2025, celebrando su 9ª edición como festival, Nudo, festival de
poesía desatada celebra la luz
Walt Whitman decía que cada momento de luz y oscuridad es un milagro.
Y para que la luz brille tan intensamente, la oscuridad debe estar presente
(Francis Bacon). Ambas son necesarias.
Cuando estamos a la búsqueda, cuando estamos explorando el fabuloso y a la
vez angustiante camino de la vida, vamos de la llama a la luz, de la sombra a la
oscuridad. Es un paseo constante, es un paseo errático, de equilibrios
inesperados, de destellos sorprendentes.
La investigadora que tiene una epifanía en un momento dado tras años de
ardua observación, prueba y error; la niña que actúa y recita de memoria su
papel en la obra de final de curso en el cole; el atleta que se supera a sí mismo
en una competición; la orquesta que consigue la mejor versión de una
partitura tras centenares de ensayos, el poeta que da finalmente con esa
palabra clave que ilumina el poema entero.
Todo – TODO- camino es arduo. Decía Lezama Lima que solo lo difícil le era
estimulante.
Y este año celebramos eso, la luz, tras un largo empeño. Porque lo que vale es
el intento, el propósito que nos mueve, el motor que nos arroja a acometer
algo, ese brillo en los ojos. Porque casi es más importante el fuego que nace, la
llama que arde, que la luz que irradia.
Este manifiesto es para deciros, seres amigos de dulzura inexplicable, que
para nosotras, lo que convierte la noche en luz, lo que ilumina las tinieblas, es
la poesía. Sea leída, escrita o puesta en un escenario, la poesía -como síntesis
de todo aquello que nos cuesta nombrar- puede ser una pequeña luz en
momentos de mucha oscuridad.
Ad Astra per Áspera.
Hacia la luz, a través de la dificultades.
Bienvenidxs a NUDO 2025.
